Un dibujante excepcional, con una gran preparación académica y un dominio del color admirable, que ya desde muy joven viaja, descubre y asimila, nos muestra en esta exposición que a lo largo de toda su vida fue un espíritu libre que jugó con todas las corrientes, que se cogió muy en serio su trabajo de creación, que tuvo una alta idea de sí mismo y que, omitiendo una buena parte de su obra alimentaria, fue bueno siempre. No hay años buenos y menos buenos en Balbino Giner García.